Santo Domingo de la Calzada

Sin duda alguna, en el Parador Nacional de Santo Domingo de la Calzada. Muy céntrico, en pleno casco antiguo de esta población, a pie de camino, conforme llegas a la población. La carta es muy completa y ofrece platos típicos de La Rioja, al igual que sus vinos.

Me llamó la atención un Restaurante al que no pude ir porque había comido ya en el Parador, pero tanto por su aspecto, como por los comensales que llenaban el local, deduje que debería ser muy bueno. Propongo que alguien me de su opinión si va a comer a La Gallina que cantó. También está en el casco antiguo, en la misma Calle Mayor, nº 32 y el nombre tiene su gracia. Santo Domingo de la Calzada tiene una leyenda y prueba de su popularidad son el Gallo y la Gallina que se mantienen vivos en la Catedral de Santo Domingo de la Calzada.

Según cuentan:

Cuenta la tradición que, entre los muchos peregrinos compostelanos que hacen alto en Santo Domingo de la Calzada para venerar las reliquias de Santo Domingo de la Calzada, llegó un matrimonio con su hijo de dieciocho años, llamado Hugonell, procedente de Ad Sanctos (Xanten en la diócesis de Munster, pero hasta 1821 del Arzobispado de Colonia).

La chica del mesón donde se hospedaron, se enamoró del joven Hugonell pero, ante la indiferencia del muchacho, decidió vengarse. Metió una copa de plata en el equipaje del joven y cuando los peregrinos siguieron su camino, la muchacha denunció el robo al corregidor,

Las Leyes de entonces (Fuero de Alfonso X el Sabio) castigaron con pena de muerte el delito de hurto y una vez prendido y juzgado, el inocente peregrino fue ahorcado.

Al salir sus padres camino de Santiago de Compostela fueron a ver a su hijo horcado y, cuando llegaron al lugar donde se encontraba, escucharon la voz del hijo que les anunciaba que Santo Domingo de la Calzada le había conservado la vida. Fueron inmediatamente a casa del Corregidor de la Ciudad y le contaron el prodigio.

Incrédulo el Corregidor les contestó que <<su hijo estaba tan vivo como el gallo y la gallina asados que él se disponía a comer>>.

En ese preciso instante el gallo y la gallina saltando del plato se pusieron a cantar. Y desde entonces se dicen los famosos versos:

SANTO DOMINGO DE LA CALZADA QUE CANTÓ LA GALLINA DESPUÉS DE ASADA”.

Añado más fotos de las excelencias gastronómicas que he podido degustar en mi peregrinaje de 2018 aprovechando una oferta de “Paradores” que obtuve por disponer de la tarjeta “amiga de Paradores” y, con ello, pude incluir la cena en el precio de mi alojamiento en el Parador de Turismo Bernardo Fresneda desde el que me enviaron a cenar al de Santo Domingo, a pocos metros el uno del otro.

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